Si alguna vez se vio en una situación donde quería apostar en un evento deportivo, pero no lo hizo debido al desborde de información donde todos hablan, ve cientos de especuladores, estadísticas, cábalas, etc., entonces ¡relájese!
Las primeras incursiones al mundo de las apuestas deportivas suelen ser tomadas de una manera más intimidante de lo que son en realidad.
Los juegos de azar y deportivos se volvieron muy populares a comienzos del 1800, cuando colonos europeos iban en todas las direcciones por todos los océanos. En esa época el deporte de apuestas por excelencia eran las carreras de caballos.
Poco a poco otro deporte fue tomando participación en los medios, se trataba del boxeo.
La popularidad de estos juegos y el paso del amateurismo al profesionalismo hicieron que las apuestas en los deportes se convirtieran en toda una ciencia.
El primer “boom” deportivo (en cuanto a apuestas) fue la Serie Mundial de Baseball del año 1919, recaudando casi un millón de dólares en apuestas, cifra impensada para la fecha.
Durante los comienzos del Siglo XX, los universitarios de encargaron de desarrollar nuevos juegos apasionantes como el fútbol y el básquetbol, pasando también de simples juegos o actividades profesionales.
Pero, durante años las apuestas fueron llevadas a cabo o tomadas por profesionales de las estadísticas que solo recaudaban el dinero y luego pagaban un dividendo. El desarrollo de materias como el marketing hizo posible también la expansión de las apuestas. Las mismas pasaron de ser simples juegos realizados en tabernas a todo un sistema financiero que influye en nuestra sociedad.
La llegada de Internet hizo que las cifras aumentarán y la posibilidad de apostar a distancia nos permite realizar apuestas que antes nos parecerían impensables.
