
Hay encuentros especiales, ya sea por la opción de revancha de algún partido anterior, otros por ser partidos de baloncesto clásicos (Boston – Lakers), otros por ser “derbis” (Lakers – Clippers). En estos encuentros ambos equipos salen muy motivados, y en una liga con 82 partidos de liga regular es fácil que en algún encuentro se salga con una relajación excesiva, lo que acarrea una derrota casi segura.
Hay que asegurarse de que el estado mental del equipo es bueno, aunque eso es casi imposible saberlo hasta el partido. Los partidos finales de la NBA de la temporada regular donde los equipos se juegan puestos arriba o abajo en el Play-Off también son bastante fiables psicológicamente hablando.
Ahora bien, liderazgo es lo que ejerce algún jugador en baloncesto sobre los demás. Un claro ejemplo de esto es Kevin Garnett en Boston y también durante toda su carrera. El contraejemplo lo podemos poner con los New York Knicks donde no tienen un líder y así les va a unos y a otros.
Un líder en la cancha aplica un plus de motivación a sus compañeros, y como he dicho antes la motivación es esencial para evitar sorpresas desagradables.
Los equipos luchadores es algo aplicable a los hándicap e importantísimo para los mismos. Hay equipos que son malos, que tienen un record de victorias-derrotas muy negativo, pero que provocan que el gran favorito no cubra la línea de hándicap.
Son equipos acostumbrados a perder pero que no le pierden nunca la cara al partido, y por ello no pierden escandalosamente. Muchas veces el balance victorias-derrotas penaliza demasiado la línea y estos equipos suelen cubrirlas.
Via: Apuestasdeportivas
